Como quisiera que el tiempo no transcurra tan rápido. Ahora miro hacia atrás y se me ha hecho un suspiro; situación un poco diferente a lo que me enfrento cada día. . . cuando respiro la sensación de que el tiempo es eterno. Esto corrobora en parte lo que dice Einstein sobre la dependencia del observador, solo que en este caso el observador soy yo, pero con dos apreciaciones diferentes. Al tiempo lo considero una variable independiente, simplemente existe; pero la vida no. Ella sí depende del tiempo. . . . y vaya que muero por vivir (valga la contradicción). A lo que me refiero es a vivir más tiempo conciente de la serie de coincidencias que me tienen aquí escribiendo esta carta, así como del milagro de cada uno de mis pensamientos, sentimientos, e interacciones con todo lo que me rodea (en especial con las demás personas).
Entonces, ¿que camino debo seguir para poder permanecer despierto el mayor tiempo posible? Todo camino, a mi parecer, debe buscar el equilibrio como fin. Aunque realmente aquí son igual de importantes tanto el fin como el camino; ya que el primero es el que nos va a fijar un punto que nos va a permitir alcanzar la plenitud en nuestra vida; y el último es el que nos va a llevar a disfrutar cada paso intensamente y valorar así cada segundo de nuestra existencia.
Para ser feliz considero que es importante buscar como fin el equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Sé que esto choca con los valores que ha adoptado gran parte de nuestra sociedad (en cuanto al dinero, bienes, la apariencia personal y títulos personales o profesionales), lo que realmente proporciona una felicidad de papel, que se acaba a los pocos minutos de satisfacer ese deseo.
El camino si es totalmente individual (lo que le funciona, agrada o motiva a unos no les sirve de igual forma a otros), lo que lo convierte en una aventura diaria que no conoce límites más que los que nosotros nos pongamos.
OM SHANTI